Mi Profesión

¿Qué me llevó a involucrarme con la interventoría?

La verdad es que cuando estaba estudiando en la universidad, vi el trabajo de constructor que mi papá estaba realizando en el edificio del Banco de la República y en el Edificio del Café, y como estudiante visité también la construcción de la casa de Carlos Ardila Lülle. No tenía la certeza de estar involucrado con este trabajo de interventor hasta que en 1979 Horacio Londoño y Cía me pide que sea el residente de la obra en la ejecución de la cimentación y estructura del edificio Playa Oriental. Yo fui el residente de obra hasta 1980, y a partir de 1981 ya pasé a construir el Almacén Éxito de Envigado, el primero de todos estos almacenes y que se hizo en un tiempo récord de 11 meses. Con esas obras el destino se encargó de llevarme por la rama de interventoría, y  en 1982 y 1983 fui el director de interventoría del centro comercial Almacentro.

¿Qué piensa de su profesión? ¿Qué es interventoría y la importancia para la construcción?

Yo soy Ingeniero Civil, muy orgulloso de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional, facultad que forjó el desarrollo de las minas en Antioquia y la dirección comercial e industrial de las empresas del país. Dentro de las posibilidades de la ingeniería civil está la construcción, el diseño y la interventoría, pero a pesar que ésta era una carrera de seis años no se impartió cátedra sobre el tema de la interventoría hasta que empezó la construcción de edificios grandes en la ciudad. En estas primeras obras se creó la necesidad de encontrar un interlocutor entre la gerencia de un proyecto y los demás actores del mismo, y así tener un control global de cada proyecto. Así surgieron los dos primeros interventores de la ciudad, quienes fueron Luis Guillermo Restrepo y Horacio Londoño. Hoy, la interventoría se aprende con diplomados o posgrados.
El camino para dedicarse a la interventoría es primero ser constructor y luego interventor. La interventoría es un estado superior a la construcción, pues quien la ejerza debe conocer las complejidades de la construcción para luego ejecutar el control, la dirección, la supervisión técnica y la coordinación de una obra de construcción. Los proyectos actuales se ejecutan muy rápido, con muchos socios, y es necesario que alguien represente los intereses del dueño del proyecto.

El interventor se encarga también de conseguir a todos los expertos relacionados con el proyecto y está obligado a conocer todos los temas técnicos, financieros, administrativos, legales y ambientales alrededor de la obra. Además, debe dominar todos los temas que concurren en una construcción, coordinar los comités antes, durante y después de la ejecución del proyecto, etc. El interventor es el número 10 de la obra, es el que sabe a quién pasarle el balón de acuerdo con cada situación que se genera en el ejercicio de la construcción de una obra.

¿ Qué ha aprendido en el ejercicio de interventor?

Estar estudiando permanentemente, pues todo va cambiando con el tiempo, hay grandes avances en el tema y todo debe saberse. El profesional debe ir a congresos, a seminarios, suscribirse a revistas especializadas en el tema, compartir las experiencias con los demás colegas. En la parte administrativa aparecen nuevas reglas todo el tiempo, cambian los riesgos y condiciones, y esto también debe dominarse para evitar errores. En la ejecución de las obras, es importante también el manejo de las comunicaciones, conocer el lenguaje técnico de los demás profesionales, reconocer sus necesidades y entenderlas, de ahí la importancia de crear un sistema de comunicaciones para que todo quede bien hecho, a tiempo y documentado para encontrar los errores que se puedan cometer en la marcha.

El papel de un interventor es crear una comunicación transversal eficiente para tener un buen manejo de grupo, para lograrlo se deben hacer reuniones permanentes, mínimo una vez a la semana, donde se hacen actas y bitácoras para tener el control del proyecto en el día a día.

Experiencias como maestro

Desde el Jardín hasta el doctorado, se debe aprender que existen herramientas y cómo usarlas. La primaria es para adquirir conocimientos básicos, y en el bachillerato se adquieren herramientas para la educación superior.

Yo siempre me preguntaba para qué me sirve cada cosa, cada profesor aporta un pedacito a la formación, pero falta alguien que diga para qué sirve cada cosa. Yo como profesor les digo a los estudiantes en qué lugar van a estar, qué deben saber y qué conocimiento deben tener al alcance de la mano para ejercer su profesión a cabalidad. Cada estudiante se debe preguntar para qué se están preparando, cómo generar un bien agregado a la sociedad. El aprendizaje es aprender a pensar, aprender a reflexionar, aprender a encontrar soluciones a un problema, y aprender que un problema que no tiene solución no es un problema, porque un problema sin solución no existe en el libro de matemáticas.

Yo fui profesor desde 1990 hasta 2017, y una de las más gratificantes experiencias fue recibir cuatro veces La Docencia Excepcional de la Universidad. Otra experiencia inolvidable fue mi última clase, donde los alumnos me aplaudieron después de que el profesor que me sustituyó contó mi historia en la universidad.

Cada estudiante que luego me encuentro en el camino no me llama por mi nombre, sino que me dice “profe”. Ser maestro es enseñar al otro que aprenda. Además, está el tema de la honestidad, si uno no tiene ese sustrato no debe ejercer ninguna profesión. Mi papá siempre decía: “Uno tiene derecho a meter las patas, pero no tiene derecho a meter las manos”.